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Negar nuestro pasado es negarnos a nosotros mismos

Edgar M. Septien

La República Mexicana está próxima a una transición al nivel del poder ejecutivo. De hecho, es un cambio a histórico para el país, ya que una mujer portará por primera vez la banda presidencial. Habitualmente, una ceremonia para conmemorar la llegada de un nuevo gobierno es puesta en escena y se caracteriza por la invitación de diversos personajes y figuras del ámbito político provenientes de decenas de países. México es conocido por comúnmente mantener una postura neutral hacia ciertos conflictos internacionales, situación que le permite al país el poder establecer relaciones de amistad con la gran mayoría de estados. Recientemente, una noticia controversial relacionada a esta ceremonia es la ausencia de la invitación a este evento, de parte de la nueva presidenta mexicana al Rey de España.  De acuerdo al gobierno mexicano, esta decisión fue tomada debido a la negación, por parte del Rey español, de disculparse por el genocidio y la sumisión de los pueblos indígenas durante el período de la conquista, hecho que tomó lugar hace más de 500 años.  Desde el país europeo, la omisión de la consideración del Rey español es percibida como un insulto, especialmente por el pasado que une a los dos países.  


¿Por qué es que este país cree que todos sus problemas son consecuencia de un evento que ocurrió hace más de cinco siglos? Según el actual presidente mexicano, de nombre y apellido lejos de ser indígena,  el país sufre de pobreza,  inseguridad y de un servicio médico insuficiente debido a la llegada de 200 hombres al territorio mesoamericano durante el año de 1519.  Según la próxima responsable del gobierno ejecutivo,  de apellido judío e igualmente alejado de tener orígenes indígenas, el país tiene la extrema necesidad de ver y escuchar al rey de España declarar la siguiente frase “pedimos disculpas por los hechos que ocurrieron hace más de 500 años y de los cuales nosotros no tenemos culpa alguna.” Es esencial el poder comprender que España y México no existían en el momento en que Hernán Cortés pisó el actual territorio mexicano por primera vez.  Nosotros,  México,  somos el nacimiento de uno de los encuentros más importantes en la historia del planeta.  México no es nada sin su origen indígena y México no es nada sin el pasado español. Un mexicano piensa en español, sueña en español, ama en español, insulta a los españoles en español y al mismo tiempo le reza en español a la virgen que fue traída por los españoles.  Desde una perspectiva médica, el establecimiento de los españoles dentro del territorio de la Nueva España es considerado como el inicio de la salud pública que se mantiene todavía hasta nuestros tiempos. Ellos fueron los responsables de la construcción de los primeros hospitales del país, algunos de los cuales todavía siguen de pie. Se construyó el Hospital de Jesús,  considerado el hospital más antiguo del continente. A su vez construyeron el Real Hospital San José de los Naturales, dirigido exclusivamente a los  indígenas de la época. La construcción de estos edificios sirvieron como la fundación del sistema sanitario mexicano actual, con todos sus defectos y virtudes. Sin la mezcla entre las dos culturas, existe la posibilidad de que la extirpación de corazones por el orgullo de los dioses sea totalmente normal en nuestra sociedad, obviamente este es un caso ligeramente exagerado. Tal vez, si no se hubiera dado esa increíble mezcla de culturas, no existirían los famosos remedios caseros que todos hemos llegado a utilizar en nuestras casas. 


En general, es necesario analizar y aceptar nuestro pasado como país, ya que es imposible el modificarlo. Sin embargo, somos totalmente capaces de cambiar el presente y el futuro de nuestras vidas. Es importante el dejar de culpar lo que ocurrió en el pasado por lo que nos ocurre en este momento. El único responsable de todas las cosas que toma lugar en nuestra vida es uno mismo. Uno es capaz de inclinar la brújula de nuestro barco hacia una dirección mucho más realista. El hecho de quejarse constantemente no generará ninguna progresión en nuestro camino. Al contrario, si somos conscientes de nuestras responsabilidades, ya sean personales o profesionales, es considerablemente más probable que nos podamos acercar a donde queremos llegar. 


 
 
 

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