Aquella que a todos nos espera
- Edgar M. Septien
- 3 nov 2024
- 1 Min. de lectura
Es curioso cómo el médico estudia y trabaja día con día para tratar de evitar lo inevitable. ¿Por qué hacemos lo que hacemos si conocemos el final de la historia? Esto es comparable con ir al cine sabiendo previamente el final de la película. Sin embargo, en esta película llamada “La vida del paciente”, nos encargamos tanto de la calidad como de la longitud de la misma. Tenemos la capacidad de hacer de esa película una historia de felicidad, compasión y resiliencia, gracias a nuestras aptitudes y nuestro conocimiento. Tristemente, no todo el tiempo ocurre de esta manera. Habrá momentos donde debamos simplemente acompañar la película hasta el final del camino, ese destino al que todos eventualmente llegaremos. Al final de tal trayecto habrá una vieja amiga esperando a un nuevo invitado. Ese alguien siempre está detrás de nosotros, aunque no la veamos. Todos los días nos saluda, aunque nosotros no lo hagamos. Siempre está al pendiente de lo que ocurre, aunque no le contemos nada. La relación del médico con la muerte es un tanto una relación de amor-odio. Muchas veces quieres que se aleje lo máximo posible. En otros casos deseas que esté cerca, para llevarse consigo misma todo sufrimiento y toda tristeza. No podemos ignorar a la muerte, ya que tanto ella como la vida se encuentran siempre presentes. Tal vez es mejor conocerla más a detalle, ya que en algún momento ella y yo nos llegaremos a conocer.
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